Te propongo que cojas papel y bolígrafo y tomes nota para que luego, al terminar de leer este pot, puedas hacer tu análisis individual y saber si tu pareja se cimenta sobre una base sólida que facilite que perdure y se construya una pareja sana.
También, antes de empezar, te diré que, si alguno de estos pilares de los que te voy a hablar flaquea o no existe en tu pareja, te aseguro que, en un alto porcentaje de probabilidades, estará abocada al fracaso si no hacéis nada para remediarlo. Y, te recuerdo, que pedir ayuda, si queréis salvar vuestra relación, es la mejor opción.
Un punto muy importante que quiero que sepas es que estos pilares que te voy a enumerar tienen igual de importancia el primero que el último, no están por orden. Igual que los pilares de una casa se ponen uno al lado del otro, en la pareja es igual, no hay ninguno más o menos importante, son igual de importantes todos ya que van a formar esa base sólida y firme donde se alzará una bonita relación de amor. Y que, por supuesto, quieres que sea lo más duradera posible.
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RESPETO
Me parece básico en cualquier tipo de relación que tengamos, no solo en la de pareja. Sin embargo, muchas veces en la relación de pareja, la raya que delimita el respeto se cruza y es cuando hay insultos, menosprecios, gritos, ninguneos, etc. Obviamente, en estos casos estamos delante de una relación tóxica, aunque haya veces que se intenten justificar comportamientos injustificables con un “es que estaba nervioso”, “es que es su carácter”, “ya cambiará”, etc…. Sin respeto no hay relación sana.
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La ACEPTACIÓN
Cuando tú conociste a tu pareja te gustó y por ese motivo decidiste que querías mantener una relación con esa persona. La aceptabas tal cual era, con sus puntos fuertes y sus puntos de mejora, ese cocktail te llamaba la atención para seguir adelante con ella. Si después de conocerle bien no te gusta porque eso que te atraía ya no existe, ha cambiado o te ha decepcionado, no quieras cambiarle a tu ideal de hombre y pareja. Si lo haces, la relación se acabará volviendo tóxica porque la otra persona dejará de ser quien es para agradarte (o puede suceder que sea al revés, que cambies tú) y su o tu autoestima se debilitarán de tal forma que no se o te conocerás. Si ya no te gusta, no te aferres, vete porque de otra manera estás generando dependencia emocional por miedo a la pérdida, a estar sola, etc.
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La ADMIRACIÓN del otro. Ojo, no la idolatría al otro, la admiración.
El sentirte orgullosa de la persona con la que estás, que sientas que cada día es un descubrimiento estar a su lado porque te sorprende con su cariño, con sus demostraciones de amor, con sus sorpresas, con su forma de afrontar la vida, con sus ganas de crecimiento personal y de verte a ti crecer, con sus charlas, sus chistes, con un montón de cosas que hacen que tú vibres y digas “wow, estoy con una persona increíble y cada día es una nueva ilusión” Y claro, que habrán momentos malos, pero esa admiración, el respeto, la aceptación, harán que pesen más en la balanza y se pueda hablar de aquello que flaquea para arreglarlo.
Y, ¿desde dónde se hace?
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Desde la COMUNICACIÓN ASERTIVA
Fíjate que importante es saber comunicarnos en la vida, pero más aún en la relación de pareja para afrontar esos momentos en los que haya crisis, discusiones, desencuentros, que, seguro que los habrá, claro, es normal, se está conviviendo y en toda convivencia hay roces. Sin embargo, el saber manejarlos marca la diferencia. Además, es lícito informar a la otra persona de cómo te encuentras, qué te ha gustado y qué no, qué y cómo te sientes. Y es que, no tiene una bola mágica para adivinar lo que te pasa por dentro. Esta comunicación asertiva siempre se ha de dar desde el respeto, sin juicios, sin culpabilizar a nadie. Partiendo de cómo te sientes, habla desde ti, desde tu interior, nada de reproches.
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AMISTAD
Qué maravilla que tu pareja sea tu mejor amigo, esa persona a la que deseas contarle cómo ha sido tu día, tus logros, tus chistes, cómo te encuentras, tus metas, tus objetivos, etc. Esa persona que cuando estás con tus amigas, pienses, “cuando le cuente esto lo que nos vamos a reír juntos”, en definitiva, esa persona que te conoce tan bien y te sientes tan bien a su lado, que hace que tu día sea mejor de lo ya es.
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CONFIANZA plena
Es ese estado en el que sabes que, si te abres en canal, dejas que te conozca con tus defectos y virtudes, no te va a juzgar ni a criticar. Que pones todas tus cartas sobre la mesa y van a ser aceptadas con amor, con bondad, con comprensión, con gratitud. Que no vas a tener que luchar porque la relación funcione intentando cambiar para agradarle. Unido a que sabes que no te va a fallar, no te va a ser infiel. Que esa relación es de plena confianza.
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RECIPROCIDAD
Hay un dicho que dice: “tú da y no esperes nada a cambio”
Pues yo NO estoy de acuerdo cuando se refiere a la relación de pareja. Puedes dar y ayudar a tu familia, a tus amigos, a un vecino, etc., sin esperar de vuelta. Sin embargo, cuando se trata de la pareja SÍ espero que lo que yo ofrezco me lo den de vuelta.
Imagina dar tu cariño, amor, atención, comprensión, respeto, etc., y no recibir nada de vuelta. Duro, ¿verdad? Muy duro. Es más, estaríamos ante una relación de dependencia y tóxica, muy tóxica. Así que, en pareja, sí se pide jugar ese partido de tenis de dar y recibir, ya que en caso contrario estaríamos hablando de frontón y se juega sola y con otras reglas.
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ATRACCIÓN SEXUAL.
Y es que si algo que es lo primero que te llama la atención de esa persona que has conocido para que decidas que quieres algo con ella, que te fijes en ella, es ese deseo sexual, el deseo de tocarse, besarse, abrazarse, vamos, el contacto físico. Si no sientes atracción por esa posible futura pareja, no será eso, tu pareja, se quedará en una muy buena amistad nada más. Pero, además, ya dentro de la relación, es un punto que se debe cuidar mucho porque cuando empieza a bajarse la intensidad y el número de encuentros íntimos, es síntoma de que algo sucede y que hay que hablarlo. Quizá la rutina se ha instaurado en la relación, el cansancio del día a día, la apatía, etc., entonces es momento de analizar la situación y ver qué sucede y por qué para poder arreglarlo.
Porque déjame decirte que lo que de verdad acabará con una relación de pareja es la rutina, la monotonía, no hacer cosas juntos, no reíros juntos.
Pues llegados a este punto, es el momento de que analices tu situación de pareja y te preguntes:
- ¿Existen todos estos pilares en mi relación de pareja?
- ¿Cuál de ellos no está? ¿por qué?
- Los que sí están, ¿son firmes?
- ¿Qué podemos hacer ambos para construir esos que ahora mismo no están?
- ¿Qué podemos hacer ambos para afianzar los que tambalean?
- ¿Soy feliz en mi relación?
Y no te preocupes si ahora mismo no tienes pareja porque también es una oportunidad para analizar tus anteriores relaciones y para saber las bases sobre las que debes construir tu próxima relación.
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