Siempre hay unas fechas en el calendario anual en las que hacemos balance de nuestra situación, de lo que hemos conseguido y de lo que no, de lo que queremos conseguir en los próximos meses, etc. Sin embargo, son pocas las ocasiones en las que damos un paso más allá y miramos en nuestro interior.
Y a qué me refiero con esto. Pues que a casi siempre, y por norma general, cuando nos ponemos metas y objetivos suelen ser para empezar unos estudios que nos gustan, hacer deporte todas las semanas, tener una alimentación más sana, adelgazar ciertos kilos, organizar mejor el tiempo, y así un sinfín de objetivos que nos vamos marcando.
Pero ¿y dónde quedas tú?
¿Dónde estás tú misma como objetivo?
Sé que te sonará raro, y es que no estamos acostumbradas a que nos digan que nosotras también somos importantes. Y no solo importantes. Somos lo primero de nuestra lista de prioridades. Y es que eso de cuando tú estás bien todo lo que te rodea también mejora es una realidad. Y sino recuerda bien, cuando te has sentido fuerte, valiosa, capaz, que te comías el mundo, ¿no estabas mejor y más feliz con los tuyos, más comunicativa, más positiva? Claro que sí, y además tu entorno estaba feliz de tenerte a su lado. Todo fluía. ¿Y que sucede cuando estás de bajón? Pues, todo lo contrario, ¿verdad? Así que date cuenta de la importancia de tiene cuidar de ti y darte esa prioridad en los cuidados diarios.
Para que te sea más fácil ponerte como prioridad y cuidar de ti, te propongo un ejercicio que suelo hacer con mis clientas, y hoy lo comparto contigo porque quiero que des ese primer paso para conectar contigo. Para hacerlo sólo necesitas tu cuaderno y bolígrafo favoritos, y tiempo para estar contigo a solas. El ejercicio te llevará el tiempo que tú quieras dedicarle. Evidentemente, cuanto más tiempo y detalle pongas en lo que escribas, mejor para ti y tu autoconocimiento.
Ejercicio:
Escribe qué mujer quieres llegar a ser. Tu mejor versión. Esa mujer de la que estarías orgullosa de ser. Describe cómo es, cómo viste, cómo anda, cómo habla, dónde vive, con quién, qué hace, cuál es su día a día, en qué trabaja, cuáles son sus aficiones, cómo es su personalidad, cómo se desenvuelve con las personas de su entorno, cuáles son sus fortalezas y debilidades, etc.
Como ves, depende de todo lo que tú quieras escribir y dedicar a este ejercicio.
Una vez lo hayas hecho, llega el momento de pensar en lo siguiente:
- ¿Qué puedo hacer para conseguirlo?
- ¿Cómo puedo empezar a conseguirlo?
- ¿Debo aprender algo nuevo o mejorar alguna característica?
- ¿Tengo que pedir ayuda para conseguir ser esa mujer?
- ¿Qué plazo me doy para empezar con el cambio de mi vida?
Esta última parte, la de responder las preguntas, es la más difícil y, sin embargo, la más importante. Sí, porque que hayas escrito lo que deseas ser y en quién convertirte o mejorar tu versión de mujer, no significa que ya lo vayas a conseguir. La escritura es muy importante para visualizar lo que deseas y concretar, pero eso solo no produce el cambio. El cambio se da ACTUANDO, poniéndote en marcha, siendo firme en el proceso y aceptando que no va a ser un camino fácil, pero que sí la meta va a merecer la pena. Y, sobre todo, poniéndote fechas para la consecución de este gran objetivo de tu vida. Recuerda que solo vivimos una vez y nosotras mismas elegimos como hacerlo.
Así que te propongo que, para este nuevo año, hagas el ejercicio, te priorices, y si sientes que necesitas ayuda, la pidas, porque la mejor inversión que puedes hacer es en ti, en tu crecimiento personal y en tu bienestar no solo físico, porque si el envoltorio es muy bonito pero lo que hay dentro está roto, no va a poder lucir como realmente debería. Como realmente TE MERECES.
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