El enamoramiento es una de las etapas más bonitas que se viven cuando se conoce a esa persona que tanto te atrae, que te hace sentir viva, llena de energía y que hace que la ilusión vuelva a tu día a día.
De repente, todo tu mundo se vuelve de color y es un arcoíris constante. Y es que claro, diferentes hormonas cambian sus niveles dentro de ti y de tu nueva conquista que se suman a esa actitud de estar flotando en el aire, en las nubes, viendo lo más bello de la vida y de lo afortunada que eres en ese momento.
Claro, todo ese coctel lleva una mezcla de tal calibre que, cuando lo bebes, produce cambios en tu forma de ver la realidad, en poder ser objetiva y en tener los pies en la tierra. Y es que si estás en las nubes…., los pies no están en la tierra.
Ese \»no estar aquí abajo\» es el causante de que puedas tomar decisiones de las que luego te arrepientas.
Date cuenta de que si estás es una etapa en la todo te parece maravilloso, en la que no ves objetivamente los puntos débiles de tu pareja, porque ahora solo ves los fuertes, no tiene defectos para ti, es la persona ideal para tu vida, y además, así lo crees, es la mezcla necesaria para que cometas errores de los que luego te cueste salir.
Por ello, durante esta etapa de enamoramiento, que suele durar entre 12 ó 18 meses, es mejor no tomar decisiones que sean de relativa importancia como comprar una casa a medias, irse a vivir juntos o casarse….
Y es que, durante este periodo, la exaltación del amor y de la perfección del otro te hace vivir en un película de cuento de Disney, en tu película. En esa en la que tú haces de protagonista y la trama y el desarrollo es tal cual tú imaginas y quieres que sea.
Pero es que la vida real no es una película de Disney ni una comedia romántica en la que al final todo sale a las mil maravillas. La vida real te dice que ese hombre que has conocido y que tanto te gusta ahora mismo y al que no le ves defecto alguno, tiene también sus defectos, sus puntos de mejora y esas cosas que chocarán contigo más adelante.
Por todo ello, es recomendable que durante este periodo de locura de amor, no tomes decisiones que te puedan comprometer más adelante. Date tu tiempo para conocer bien a tu nueva pareja.
Además, durante el enamoramiento cada uno muestra su mejor versión. Y es normal, estás vendiéndote y sacas lo mejor de ti, igual que hace ese hombre que tienes delante. Es parte del juego. Sé consciente de ello. Esa es sólo su mejor versión, la imagen que te vende y que quiere que ahora conozcas porque te está conquistando y tú a él.
Verás que según vayan pasando los días y os vayáis conociendo mejor aparecerán esas manías, formas de comportarse, costumbres, que no te gustan tanto.
Y en ese preciso momento es cuando debes analizar lo siguiente:
- qué te suponen esos comportamientos y actitudes de tu nueva pareja que no te agradan tanto
- qué y cómo te hacen sentir
- cómo te encuentras tú cada vez que reacciona de esa forma que no te gusta
- preguntarte si transgreden tus valores innegociables
Es decir, analiza profundamente si quieres seguir adelante o no con esa relación. Si es lo que necesitas en una pareja.
Así que pon mucho cuidado y mantén a raya a esa química que hace que te vuelvas \»loca\» durante los primeros meses de una relación y no pongas atención nada más que a lo bueno de tu pareja.
Ya sabes que todas y todos tenemos nuestras fortalezas y puntos de mejora. La perfección no existe.
Una vez hayas pasado esta etapa, entonces evalúa de nuevo tu relación y toma las decisiones que creas más convenientes y sé muy feliz.
Eso sí, no te olvides de disfrutar al máximo este periodo de locura porque, en realidad, la etapa del enamoramiento está para eso, para dejarte llevar por la locura y el disfrute de tu pareja y la relación, para vivirla con los cinco sentidos.
Las decisiones profundas déjalas para más adelante cuando hayas bajado a la tierra de nuevo.
¡Feliz enamoramiento!

