La verdad es que parece algo muy fácil porque dentro de nosotras mismas tenemos muy claro lo que no queremos hacer y hasta dónde dejar que los demás sobrepasen nuestros límites emocionales, psicológicos y físicos. Sin embargo, a la hora de materializarlo, acabamos traicionándonos una y otra vez y con una sensación de frustración tal que nos enfadamos con nosotras mismas, y ale, ahí soltamos nuestro maravilloso diálogo interno tipo:
- Mira que eres tonta, otra vez has cedido.
- Se ríe en tu cara y tú sigues complaciéndole.
- Pero di que no, ¿a qué tienes miedo? Eres una débil.
- Etc…..
Y cuando hablamos de relación de pareja, esta situación se puede hacer muy pero que muy dañina, porque poco a poco cedemos el mando de nuestras emociones al otro, y el mando de nuestra vida.
Pero vamos a hablar con más detenimiento de todo ello en este episodio.

